Hipopresivos en el posparto: qué son y cuándo empezar

Los hipopresivos se han convertido en uno de los ejercicios más conocidos para la recuperación después del parto. Es frecuente escuchar que ayudan a «cerrar la diástasis», fortalecer el suelo pélvico o recuperar el abdomen. Pero ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿Son realmente necesarios? ¿Y cuándo se pueden empezar?

¿Qué son los hipopresivos?

Los ejercicios hipopresivos combinan diferentes posturas con un trabajo respiratorio específico. Tras una espiración, se realiza una apnea —una pausa sin respirar— junto con una apertura de las costillas, generando la característica sensación de «meter el abdomen hacia dentro».

Aunque a menudo se habla de ellos como un ejercicio abdominal, en realidad implican una respuesta más global en la que participan la respiración, el diafragma, la musculatura abdominal, el suelo pélvico y la postura corporal.

¿Para qué sirven en el posparto?

Los hipopresivos pueden ayudar a mejorar la conciencia corporal y el control de la musculatura abdominal y del suelo pélvico. Algunos estudios también han encontrado mejoras en la función muscular y en determinados síntomas del suelo pélvico.

Sin embargo, esto no significa que sean el mejor ejercicio para todas las mujeres ni que sean imprescindibles para recuperarse después del parto. La evidencia actual no ha demostrado que sean superiores al entrenamiento específico del suelo pélvico ni deberían considerarse la única estrategia para tratar una diástasis abdominal.

Integrados dentro de un programa de recuperación posparto más completo, pueden complementar el trabajo de otras estructuras que funcionan de manera coordinada con el abdomen, como el suelo pélvico, el diafragma y la musculatura de la espalda y la cadera.

Porque el abdomen no trabaja de forma aislada y su recuperación tampoco debería hacerlo.

Entonces, ¿los hipopresivos cierran la diástasis?

Esta es probablemente una de las ideas más extendidas. La distancia entre los rectos abdominales puede modificarse con diferentes programas de ejercicio, incluidos los hipopresivos, pero reducir esa distancia no debería ser el único objetivo.

En la recuperación de la pared abdominal también importan la fuerza, la tensión de la línea alba, el control del movimiento y la capacidad del abdomen para responder a las demandas de la vida diaria.

Por eso, más que buscar un ejercicio que «cierre» la diástasis, el objetivo debería ser recuperar la función del abdomen.

¿Cuándo se pueden empezar los hipopresivos después del parto?

No existe una semana exacta válida para todas las mujeres. El momento de empezar depende del tipo de parto, de la cicatrización, del sangrado, de la presencia de dolor y de cómo evoluciona la recuperación.

Por eso, no deberíamos utilizar la revisión de las seis semanas como un interruptor que indica que, a partir de ese día, todo el mundo puede empezar a hacer lo mismo.

En las primeras semanas, la prioridad suele ser recuperar el movimiento de forma progresiva, reconectar con la respiración y empezar a trabajar la musculatura abdominal y el suelo pélvico según la situación de cada mujer.

Los hipopresivos pueden introducirse más adelante, cuando la recuperación lo permita y siempre que se realicen con una técnica adecuada.

¿Son suficientes para recuperar el abdomen y el suelo pélvico?

No.

Los hipopresivos pueden ser una gran herramienta, pero la recuperación posparto necesita algo más que un único tipo de ejercicio. Recuperar la movilidad, trabajar la respiración, entrenar el abdomen y el suelo pélvico y volver progresivamente al ejercicio de fuerza son piezas diferentes de una misma recuperación.

Porque el objetivo no es solo que el abdomen «se vea como antes», sino conseguir que vuelva a responder cuando cargas a tu bebé, te levantas del suelo, empujas un carrito o retomas el ejercicio.

Una herramienta más dentro de la recuperación

Los hipopresivos pueden tener su lugar dentro de una recuperación posparto completa, siempre que se integren con otros tipos de ejercicio y se adapten a cada mujer.

Esta es también la idea desde la que trabajamos en mi programa de Recuperación posparto: recuperar el movimiento, el abdomen y el suelo pélvico de forma progresiva para volver, poco a poco, a las demandas de la vida diaria.

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