Cuándo y cómo empezar a preparar el plan de parto

Una herramienta para conocer tus opciones y vivir el parto con seguridad
— María

El plan de parto es una de esas cosas de las que se habla mucho, pero que genera muchas dudas. ¿Es obligatorio? ¿Cuándo se hace? ¿Y si luego el parto no sale como lo había escrito?

Quiero contarte con calma qué es un plan de parto, cuándo conviene empezar a prepararlo y cómo hacerlo sin agobios. Porque no es un examen ni un contrato: es una herramienta para conocer tus opciones y sentirte protagonista de tu parto.

¿Qué es exactamente un plan de parto?

El plan de parto es un documento donde recoges tus preferencias para el momento del parto y el posparto inmediato. Sirve para comunicar al equipo que te atienda qué es importante para ti: cómo te gustaría vivir la dilatación, el expulsivo, el primer contacto con tu bebé o los primeros cuidados.

No es una lista de exigencias ni una garantía de que todo salga exactamente así. Es una forma de que tu voz esté presente, incluso en los momentos en los que estés concentrada en otra cosa. Un buen plan de parto abre una conversación, no la cierra.

Hay algo importante que conviene recordar: puedes modificarlo durante el embarazo, cambiar de opinión e incluso tomar decisiones distintas durante el propio parto si así lo deseas. No es un documento cerrado.

¿Cuándo conviene empezar a prepararlo?

Mi recomendación es empezar a darle forma alrededor de las semanas 28 a 32. No porque haya una fecha mágica, sino porque para entonces ya has tenido tiempo de informarte, de asistir a clases de preparación y de pensar con calma qué necesitas.

Empezar con tiempo te permite resolver dudas, hablarlo con tu pareja o acompañante y, sobre todo, no escribirlo con prisas. El plan de parto no debería ser algo que rellenas la semana antes de salir de cuentas, sino una herramienta de preparación.

Qué puedes incluir

Cada plan es distinto, porque cada mujer lo es. Pero suele recoger preferencias sobre la dilatación (libertad de movimiento, uso de la pelota, métodos para aliviar el dolor, el ambiente), sobre el expulsivo (posturas, acompañamiento, ritmo), sobre el momento del nacimiento (contacto piel con piel, pinzamiento del cordón) y sobre el posparto inmediato (inicio de la lactancia y primeros cuidados del bebé).

No hace falta que tengas una opinión cerrada sobre todo. A veces lo más valioso es escribir que quieres que te expliquen las opciones en el momento.

También para cuando el parto cambia de planes

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el plan de parto solo sirve para describir cómo nos gustaría que fuera un parto vaginal sin complicaciones. El nacimiento no siempre sigue el camino que imaginamos y, precisamente por eso, un buen plan también contempla escenarios distintos.

Puedes incluir qué seguiría siendo importante para ti en caso de inducción, parto instrumental o cesárea: mantener el acompañamiento, recibir información clara, favorecer el contacto piel con piel cuando sea posible o participar en las decisiones.

Pensar en estos escenarios no significa esperar que ocurran. Significa llegar al parto con más calma si aparecen.

¿Existe un modelo oficial?

Sí. El Sistema Nacional de Salud propone una plantilla que puedes usar como guía. No es obligatorio utilizarla: también puedes redactar tu propio documento siempre que recoja con claridad lo que es importante para ti.

Para ayudarte en ese proceso he preparado una guía práctica con preguntas abiertas. Te acompaña paso a paso para que tu plan de parto no se construya marcando casillas, sino entendiendo qué es importante para ti.

Hazlo acompañada de información

Un plan de parto escrito desde el miedo, o desde cosas sueltas leídas en internet, no ayuda igual que uno escrito desde la información. Por eso conviene prepararlo con tu matrona o en las clases de preparación al parto: para que cada preferencia que escribas la entiendas, sepas por qué la eliges y conozcas también las alternativas.

Conocer tus opciones es lo que de verdad da seguridad. No se trata de tener el plan «perfecto», sino de llegar al parto sabiendo qué puede pasar y qué puedes pedir.

Flexibilidad: el parto puede cambiar de planes

Esto es importante y prefiero decírtelo claro: a veces el parto no sigue el guión. Puede surgir algo que haga necesario cambiar de rumbo y eso no significa que tu plan haya fallado ni que tú hayas fallado.

Un plan de parto bien preparado contempla esa posibilidad. Si entiendes el porqué de cada decisión, podrás adaptarte a los cambios sin sentir que pierdes el control. La flexibilidad no es renunciar a tus preferencias: es seguir siendo protagonista aunque el camino cambie.

¿Quieres preparar tu plan de parto con información y acompañamiento? En las clases de embarazo lo trabajamos contigo, paso a paso. Escríbeme y te cuento

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