Mi bebé está en posición podálica: ¿qué puedo hacer para favorecer que se gire?

Cuando en una ecografía o revisión te dicen que tu bebé está en posición podálica —también conocida como presentación de nalgas— es normal que aparezcan muchas preguntas: ¿todavía puede girarse?, ¿puedo hacer algo para ayudarle?, ¿funcionan las posturas, el agua o la moxibustión?, ¿qué ocurrirá si no se gira?

Lo primero que debes saber es que encontrar al bebé en podálica no significa que vaya a permanecer así hasta el nacimiento. Además, estar en podálica no es algo malo en sí mismo. En ocasiones, es simplemente la postura en la que el bebé se encuentra más cómodo o la que mejor se adapta al espacio disponible dentro del útero. Cada bebé y cada embarazo son diferentes, y su posición puede estar condicionada por numerosos factores que no dependen de ti.

Durante buena parte del embarazo los bebés cambian de posición con frecuencia y la mayoría acaba colocándose con la cabeza hacia abajo de manera espontánea. Podemos ofrecerles movimiento, espacio y diferentes estímulos para favorecer ese giro, pero sin vivir su posición como un problema que debamos corregir a toda costa. Si finalmente no sucede, no será porque no te hayas esforzado lo suficiente ni porque hayas hecho algo mal.

¿Qué significa que el bebé esté en posición podálica?

Significa que el bebé tiene las nalgas, los pies o ambos orientados hacia la pelvis materna, en lugar de presentar primero la cabeza.

Esta posición puede sospecharse mediante la palpación abdominal y confirmarse con una ecografía, que también permite observar cómo tiene colocadas las piernas, dónde se encuentra su espalda, la localización de la placenta y la cantidad de líquido amniótico.

¿Debe preocuparme antes de la semana 36?

No necesariamente. Durante los primeros meses el bebé dispone de espacio suficiente para moverse y cambiar de posición. De hecho, solo alrededor de un 3–4 % de los bebés permanece en presentación podálica al final del embarazo.

Si tu bebé está de nalgas en la semana 28, 30 o 32, todavía tiene margen para girarse espontáneamente. A partir de las semanas 32–34 podemos empezar a trabajar de una manera más específica sobre la movilidad, la relajación y las posiciones de descarga.

Hacia las semanas 35–36 será importante volver a valorar su posición y conocer las opciones disponibles si continúa en podálica.

¿Por qué algunos bebés no se giran?

La mayoría de las veces no encontramos una causa concreta. El bebé simplemente ha encontrado esa postura y permanece en ella.

En algunos casos pueden influir la forma del útero, la localización de la placenta, la cantidad de líquido amniótico, la longitud del cordón, la presencia de miomas, un embarazo múltiple o algunas características propias del bebé.

En cualquier caso, que no se gire no significa que la madre se haya movido poco, haya descansado demasiado o no haya realizado correctamente los ejercicios.

¿Qué puedo hacer para favorecer el giro?

Existen diferentes opciones destinadas a liberar tensiones, movilizar la pelvis y ofrecer al bebé más posibilidades para cambiar de postura.

No todas cuentan con el mismo nivel de evidencia científica, en parte porque son intervenciones difíciles de estudiar y de aplicar exactamente de la misma manera en todas las mujeres. Esto no significa que no sean válidas: muchas son opciones seguras, respetuosas y beneficiosas para el bienestar materno cuando se adaptan a cada embarazo.

Movimiento y movilidad pélvica

El objetivo no es «obligar» al bebé a girarse, sino favorecer una pelvis móvil, reducir tensiones y crear las mejores condiciones posibles para que pueda hacerlo.

Podemos trabajar con:

  • Movilidad de la pelvis en cuadrupedia.

  • Movimientos de gato y vaca.

  • Balanceos laterales y movimientos asimétricos.

  • Posiciones que descarguen el peso del abdomen.

  • Trabajo respiratorio y relajación abdominal y pélvica.

  • Paseos que introduzcan asimetrías de manera segura.

  • Subidas de escalones controladas y adaptadas.

  • Rebozo para favorecer la relajación y la movilidad de los tejidos.

Los movimientos asimétricos deben hacerse en un entorno estable. Podemos reproducirlos utilizando un escalón bajo o una superficie segura, sin necesidad de caminar con un pie en la acera y otro en la carretera, donde existe mayor riesgo de caída.

Aunque no podemos garantizar que estos ejercicios consigan el giro, sí pueden mejorar la movilidad, reducir la sensación de tensión y ayudar a la mujer a conectar con su cuerpo.

¿Puede ayudarnos el agua?

El verano nos ofrece una herramienta maravillosa: el agua.

Dentro de la piscina el cuerpo pesa menos, disminuye la carga sobre la pelvis y resulta más sencillo adoptar algunas posiciones. El agua también puede favorecer la relajación y permitir movimientos más amplios y agradables.

Podemos aprovecharla para realizar:

  • Caminatas en diferentes direcciones.

  • Movimientos asimétricos de las piernas.

  • Movilidad suave de caderas y pelvis.

  • Posiciones de descarga.

  • Flotación asistida.

  • Respiración y relajación.

No existe un ejercicio acuático concreto que garantice que el bebé vaya a girarse. Sin embargo, el agua constituye una opción válida para favorecer el movimiento, aliviar la sensación de peso y trabajar con mayor libertad.

No necesitas hacer el pino, aguantar la respiración ni realizar movimientos que te generen inseguridad. Podemos obtener los beneficios del agua mediante propuestas sencillas, agradables y adaptadas.

¿Y las posturas invertidas?

Las inversiones adaptadas permiten descargar el peso del útero y liberar temporalmente la pelvis. Muchas mujeres experimentan con ellas una agradable sensación de alivio y de mayor espacio abdominal.

Podemos utilizar posiciones con el pecho más bajo que la pelvis, apoyos sobre rodillas y antebrazos o elevaciones controladas de la pelvis. No es necesario realizar inversiones extremas para obtener beneficios.

La evidencia disponible no permite asegurar que provoquen el giro del bebé, pero pueden ser una herramienta útil dentro de un trabajo más amplio de movilidad y relajación. Lo ideal es aprenderlas con una matrona o profesional especializado que pueda adaptar los apoyos, la inclinación y el tiempo a cada mujer.

¿Qué es la moxibustión?

La moxibustión es una técnica procedente de la medicina tradicional china que utiliza el calor producido por la combustión de Artemisia vulgaris. En los bebés en podálica se aplica cerca de un punto situado junto al quinto dedo del pie, conocido como vejiga 67.

La revisión Cochrane publicada en 2023 concluyó que, añadida a los cuidados habituales, la moxibustión probablemente reduce la posibilidad de que el bebé continúe en una posición no cefálica al nacimiento.

Es una alternativa no invasiva que puede realizarse en casa después de recibir las indicaciones de un profesional cualificado. Es importante aprender la distancia, el tiempo y la forma de aplicación para evitar quemaduras. Para algunas mujeres, su olor puede resultar desagradable.

No garantiza el giro, pero es una opción razonable que puede combinarse con movimiento, relajación y posiciones de descarga.

¿Qué es la versión cefálica externa?

La versión cefálica externa o VCE es otra de las opciones que pueden plantearse cuando el bebé continúa en podálica alrededor de las semanas 36–37.

Se realiza en el hospital y consiste en acompañar al bebé hacia una posición cefálica mediante maniobras aplicadas sobre el abdomen. Antes se comprueba mediante ecografía la posición del bebé, la placenta y la cantidad de líquido amniótico, y se controla su frecuencia cardiaca antes y después.

Aproximadamente la mitad de los intentos consiguen que el bebé se gire, aunque la probabilidad varía según cada embarazo. Puede resultar incómoda o dolorosa, y debe realizarse siempre con información previa y consentimiento. La mujer puede pedir que disminuya la presión o que se detenga el procedimiento en cualquier momento.

Aceptar una VCE es una decisión personal. También se puede pedir más información, consultar cómo se realiza en el hospital, valorar sus beneficios e inconvenientes o decidir no intentarla. No es un paso obligatorio ni invalida el resto del trabajo realizado.

¿Qué sucede si finalmente no se gira?

Si el bebé continúa en podálica, será el momento de hablar con el equipo que acompaña el embarazo sobre las posibilidades de nacimiento.

Dependiendo de las características del embarazo, del tipo de presentación y de la experiencia del centro, podrán valorarse el parto vaginal de nalgas o la cesárea programada.

La mujer debe recibir información clara sobre las alternativas disponibles para poder participar en la decisión y elegir con acompañamiento, sin miedo ni prisas.

Si comienzan las contracciones, sospechas que se ha roto la bolsa, notas menos movimientos fetales, aparece sangrado o algún síntoma que te preocupa, contacta con tu maternidad para recibir indicaciones y valoración.

Tu bebé no está mal colocado

Las palabras que utilizamos importan. Un bebé en presentación podálica no está «mal colocado» y una madre no ha fracasado si no consigue que se gire.

Podemos ofrecerle movimiento, espacio y tiempo. Podemos utilizar el agua, probar posiciones invertidas, liberar tensiones con el rebozo, valorar la moxibustión o informarnos sobre la versión cefálica externa. Todas son posibilidades que pueden favorecer el giro, pero ninguna puede garantizar al 100 % que el bebé se coloque en posición cefálica.

El objetivo no es pasar las últimas semanas acumulando ejercicios ni intentando controlar cada movimiento del bebé. Se trata de conocer las opciones, elegir aquellas que tengan sentido para ti y sentirte acompañada, sea cual sea finalmente su posición y su forma de nacer.

Bibliografía y guías consultadas

Estudios y revisiones científicas

  • Coyle ME, Smith CA, Peat B. Cephalic version by moxibustion for breech presentation. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2023. Consultar en PubMed

  • Ducarme G, et al. Breech Presentation: CNGOF Guidelines for Clinical Practice. Gynecology Obstetrics Fertility & Senology. 2020. Consultar en PubMed

  • Grootscholten K, Kok M, Oei SG, Mol BWJ, van der Post JA. External cephalic version-related risks: a meta-analysis. Obstetrics & Gynecology. 2008. Consultar en PubMed

  • Hofmeyr GJ, Kulier R. Cephalic version by postural management for breech presentation. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2012. Consultar revisión

  • Vas J, et al. Correction of nonvertex presentation with moxibustion: a multicenter randomized controlled trial. American Journal of Obstetrics & Gynecology. 2009. Consultar en PubMed

Guías clínicas consultadas

  • National Institute for Health and Care Excellence. Antenatal care. NICE Guideline NG201. Consultar guía

  • National Institute for Health and Care Excellence. Caesarean birth. NICE Guideline NG192. Consultar guía

  • Royal College of Obstetricians and Gynaecologists. External Cephalic Version and Reducing the Incidence of Term Breech Presentation. Green-top Guideline No. 20a. Consultar guía

  • Royal College of Obstetricians and Gynaecologists. Management of Breech Presentation. Green-top Guideline No. 20b. Consultar guía

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